lunes, 3 de noviembre de 2014

Ensayo sobre la reflexión de evidencias

Un aspecto importante en el portfolio es la integración de reflexiones y opiniones junto a las evidencias para elaborar propuestas de mejora que redunden en un óptimo aprendizaje. La cultura de la autoevaluación va en esa línea y encontramos cada vez más los análisis DAFO como metodología de estudio de una situación dada.
 
El proceso reflexivo puede caer en el error de la subjetividad, de la autocomplacencia, algo que hay que descartar en el alumnado y en el profesorado, porque ambos colectivos deben aprovechar el portfolio para ser conscientes de las destrezas o competencias adquiridas, por un lado, y sobre su propia labor docente, por otro. Labor difícil la de la propia autoevaluación; ¿podría servir también la coevaluación y de esta forma escuchar las reflexiones de compañeros y compañeras? Fruto de esa reflexión surge la constatación de los aspectos más débiles que hemos de mejorar y ello derivará en acciones futuras para superarlos.
 
Tal vez para eliminar la dificultad de esta reflexión valdría seguir una guía estandarizada, sobre todo en el portfolio docente. La información obtenida será la base para la reflexión crítica de su labor en el aula. La reflexión del alumnado tal vez sea más inmediata, más personal, paralela a la evidencia.
Una reflexión pausada de nuestro trabajo se traducirá en una planificación de las acciones futuras que mejorarán nuestra práctica. Debemos plantearnos que si pretendemos un alumnado que sea capaz de emitir reflexiones, opiniones y que adopte determinaciones, esto mismo debemos fomentarlo desde las edades más tempranas en el curriculum. El debate y la participación es fundamental en el aula. El trabajo cooperativo promueve este perfil de alumnado y es capital para el desarrollo de aprendizaje por proyectos.
Las propuestas de mejora son también los retos de la propia educación; retos que pasan por introducir definitivamente el trabajo por competencias en las aulas, integrando las TIC en el currículum. Los procesos ayudan a la adquisición de las competencias por medio de prácticas a través de las cuales se obtendrá un producto en el que se irán integrando los conocimientos. La elaboración de proyectos, futuras evidencias, exige la utilización de recursos multimedia. No se entiende que en plena era digital, la oferta TIC desde la escuela sea tan precaria asumiendo incluso la crisis actual de la sociedad. La inclusión de aplicaciones multimedia en el trabajo docente y discente incrementará la calidad de la enseñanza. Mediante las herramientas digitales la información se presenta de forma distinta y aporta interactividad. Esto genera una actitud más activa por parte del alumnado y una mayor implicación en su propia formación. Es cierto que ello obliga a una mayor preparación del profesorado y una acción ambiciosa es acometer esa formación docente en la línea que una escuela del siglo XXI requiere.
El portfolio constata la evolución del trabajo pero también plasma el propio desarrollo personal y académico de la persona, convirtiéndose en sus señas de identidad para alcanzar sus metas personales y acudir con ilusión al mundo laboral. De este modo la utilidad es otra de sus características. Lo que estamos enseñando ayuda a nuestra labor docente ya que amplía el número de estrategias y herramientas a utilizar. El estudiante se motiva en adquirir conocimientos en el momento que sabe que los va a aplicar.

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